Relato porno SOBRINITA- ESE SABADO xxx

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SOBRINITA- ESE SABADO

Categoría: Incesto Comentarios: 0 Visto: 93073 veces

Ajustar texto: + - Publicado el 13/07/2013, por: Anonimo

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ESE SABADO

 

Era una noche de sábado.

Yo me había ofrecido a cuidar la casa pues se iban todos para afuera. La sorpresa fue cuando llegue allí y la vi. Ella no quiso ir y lo decidió a último momento, por lo que no hubo tiempo de avisarme.

Y bueno… yo ya estaba ahí, así que me quede.

Nos compramos unas pizzas, un par de cervezas y charlamos hasta largas horas con televisión de por medio de vez en cuando.

En un momento, nos recostamos en el sillón y entre charla y  charla nos derivó en el tema sexo. Hablamos de cómo se sentía ella en ese aspecto, de las cosas lindas de este, el cómo disfrutarlo, del uso de los jueguitos, para salir de la rutina, cosas que ella, ni idea de haberlo vivido. El tema fuerte fue la masturbación, que de principio le dio mucha gracia, pero a medida que avanzamos en la conversación, la excitación se iba notando y cada vez más, dejando atrás ese sentido gracioso.

Le pregunte si ella se masturbaba porque la situación daba para eso, y con asombro y tal vez vergüenza, me contesto que “nooo”. Pero resumiendo, le explique que era algo normal, que era bueno y todo mundo lo hacía. Que era la cosa que nos hacía vivir muchas fantasías por un momento. Para eso, yo estaba al mango y ella que me escuchaba muy atenta y con mucha curiosidad tal que me llevo a explicarle como empezar a hacerse la cabeza para masturbarse. La confianza fue tal, que saque mi pene y empecé a crear una situación que la incluía a ella como ejemplo. No podía creer que me estaba pajeando adelante de la atenta mirada de ella.

Estaba a punto de acabar, así que intente cortar y guardar mi cosa, aunque por dentro, quería echarme terrible acabada.

–¿No vas a terminar? — Pregunto ansiosa.

— ¿Queres  que termine? Veni, dame tu mano — Le dije. Ella ni lo dudo, como esperando el momento para hacerlo. Agarro mi pene enseguida, y mirándolo me empezó a pajear. Su cara estaba colorada y no era de vergüenza y dando un pequeño suspiro, se acomodó y me la empezó a chupar. No lo hacía muy bien, se notaba su inexperiencia, pero el ver que era ella, no importaba ese pequeño detalle. Metí mi mano dentro de su pantalón, era un deportivo. La metí por atrás. Toque toda su colita mientras bajaba hasta llegar a su conchita, que por cierto, estaba bien mojadita. Introduje mi dedo lentamente, a la vez que lo movía rapidito para poder incluir su clítoris y fue cuando levanto su cabeza para dar un gemido con ojos cerrados,  repitió unas veces y volvió a meter mi pene en su boca desesperadamente e inconscientemente me lo apretaba con fuerza subiendo y bajando su cabeza rápidamente.

Yo creí que iba a enloquecer. Retire mi mano y le empecé a sacar el pantalón. Ella estaba concentrada en mi pene y no le sacaba la vista de encima. Nos acomodamos de forma de yo poder pajearla bien y que ella siga con su labor de chupadora. Empecé a jugar con su clítoris a la vez que introducía algún dedo, su cuerpo empezó a moverse como una viborita y sus gemidos empezaron a salir cada vez más fuerte. Su mano se aceleraba con mi pene dentro. Sus gemidos se interrumpían intentando llegar a chupármela, pero apenas llegaba volvía a esos signos de placer. En un momento, esos gemidos se transformaron en pequeños gritos y su pelvis empujaba hacia mis dedos, hasta que bajo su mano agarrando la mía para que no saliera de adentro de ella. Su cuerpo empezó a dar espasmos y su respiración se hizo muy agitada y un gran suspiro de placer aquieto esos movimientos. Metí mis dedos lo más que pude y un líquido caliente los empapo. Como hambrienta, metió mi pene en su boca, chupándolo con muchas ganas, lo cual, después de ese espectáculo orgásmico, mis ganas de acabar fueron inevitables.

—“¡¡Acabo!!”—Le Dije y toda mi leche ya estaba saliendo en su boca. Ella retiro su cabeza, continuo pajeando y seguí salpicando su cara, mano y veía como le corría una gota de su labio.

Cansada, me miro, limpio su boca con la mano y se dejó caer sobre mí.

–“¡¡Que locura!! ¡¡Por favor!!”–  Dijo ella, con su cara recostada en mi pecho. Entonces la abrase fuerte y empecé a acariciarle el pelo, lo cual respondió con otro abrazo, amarrándose fuerte a mí. De pronto, levanto su cabeza y con tono de duda dijo: –“¿No vas a decir nada de esto verdad?”—

Yo:–“Estas loca??? Una, que no soy de andar contando mis andadas y otra… que si uno de los dos habla… nos cuelgan y a mi primero que nada”—

Ella:–“Si es verdad (sonriendo) Pero, yo ya soy mayor y se lo que hago, así que nos van a colgar a los dos por igual”–

Yo:–“Bueno, así que clarísimo que va a ser solo nuestro para el resto de nuestros días”—

Ella:–“Mmm…Si”—Y acercándose a mi cara continuo:–“Me encanto sabes?”—

Yo:–“A mí también. Quede como loco. Me parece que hasta  me enamore”—Sonrió y agarro mi cara con las dos manos y me beso.

Debo decir, que ese beso duro un buen rato y creo que con él, sellamos una relación que vivimos divinamente hasta hoy en día.

Por supuesto, que después de ese beso, nos fuimos para su cama y finalizamos una noche  que realmente  se transformó en algo tan especial, como inolvidable

 

 

 

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