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Novia caliente

Categoría: Infidelidad Comentarios: 0 Visto: 8857 veces

Ajustar texto: + - Publicado el 23/05/2014, por: Anonimo

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Lo que vamos a contar pasó en el mes de Julio del año 2013. Nos llamamos Javier y Mónica y tenemos 22 años. En esa fecha acabamos de terminar el último año de la carrera y esperábamos las últimas notas. Vivíamos en pisos compartidos distintos y llevamos más de 3 años de relación, con una sexualidad muy activa y habíamos montado numeritos tales como hacerlo en la penumbra de una de las pocas salas X que hay en Madrid, sabiendo que había alguien que se estaba dando cuenta. Habíamos hablado de consentirnos alguna infidelidad alguna vez pero siempre habíamos acordado que sería consentida y que a ser posible fuera juntos. La noche de un jueves estábamos invitados a una fiesta de cumpleaños de una compañera de clase y allí acudimos. Era la típica fiesta de cerveza y tapas y luego dos copas, la gente se fue retirando y nosotros decidimos hacer lo propio. Eran la una de la madrugada cuando salimos a la calle, hacía calor pero había refrescado y decidimos dar un paseo camino de una avenida mayor donde cogeríamos un taxi. Cuando llevábamos unos 15 minutos andando pasamos por la puerta de una discoteca de barrio y Mónica dijo que no tenía ganas de meterse en casa, así que decidimos pasar y tomarnos una copa. Era la típica discoteca de barrio llena de macarrillas de camisetas sin manga y tatuajes, y Mónica no pasó desapercibida desde el primer momento. Mónica es alta, mide 1,75, y llevaba zapatos de tacones y un vestido blanco de falda corta, unido a su pelo castaño claro y largo y ojos verdes hace que sea todo un pivonazo y no es porque sea mi novia. Llevábamos hablando unos 10 minutos y yo le tenía puesta la mano en la cintura a Mónica y nos estábamos dando unos morreos, cuando me di cuenta que había 3 chicos de unos 20 años, que no le quitaban ojo, se lo dije a ella que los miró sonriendo. Sin darme cuenta casi de forma automática di paso a los acontecimientos. Pedimos otra copa y en ese momento le dije que me iba un momento al servicio. Cruce toda la sala y me tome mi tiempo lentamente. Cuando volví habían pasado unos 10 minutos y en el sitio de la barra solo había mi copa, mire hacia el sitio donde antes había visto a los 3 chicos y allí estaba Mónica, manteniendo una conversación muy animada. Había uno de ellos que la cogía de la cintura, incluso en algunos momentos del culo y le decía cosas al oído provocando la risa de Mónica. Uno de ellos se acercó a la barra y me dijo: Oye tu novia es muy simpática nos vamos a tomar otra copa con ella, a lo que yo asentí. Otro de los macarrillas vino para ayudarle a llevar las copas a una mesa alta donde estaban. Yo esperaba noticias ansiosamente de cuáles eran las intenciones de Mónica. Decidí salir a fumarme un cigarro, y cuando volví la situación había dado un paso adelante. En la semioscuridad pude distinguir el vestido blanco de Mónica, y al más avanzado de los chicos que la abrazaba dándole morreos a la vez que le metía las manos debajo de la falda. Después me entere que le había hecho meter la mano debajo de sus bermudas para que comprobara el tamaño de su pene. Cuando el tío me vió se lo dijo a Mónica que inmediatamente se giró y cogiendo su copa se vino hacía mí, haciendo un gesto de espera al macarra. Me dijo que le habían dicho que se fuera con ellos, pero ella había insistido en que no iría a ninguna parte sin mí. Mi trabajo me ha costado convencerlos.- me dijo. Le pregunte, estas segura? Y me dijo Sí. Tienen 20 años y son macarrillas pero son buena gente, el jefe se llama Tito, me dijo. Tenía el pelo largo y la tez oscura. Los otros dos se llamaban Charli y Toni. Pague las consumiciones y el camarero nos invitó a otra copa, Mónica dijo sonriéndome, bien la voy a necesitar. Los macarras debieron temer que nos íbamos porque inmediatamente se vinieron hacia nosotros. Mónica nos presentó, el que hacía de jefe se llamaba Tito y me dio la mano mirando hacía Mónica, y le pregunto bueno encanto nos vamos??, ella le respondió voy al servicio y la que acabemos esta copa nos vamos. Allí me quede con los tres y no cruzamos ni media palabra. Cuando ella volvió se acabó aceleradamente la copa, el macarra le había vuelto a coger de la cintura. Cuando dejo el vaso en la barra la cogió de la mano y se dirigieron hacia la puerta. Nosotros les seguimos rápidamente. La gente miraba extrañada, una tía como Mónica de la mano de un macarra al que le sacaba casi la cabeza. Cuando salimos a la calle nos dirigimos hacia un viejo coche de aspecto ruinoso. Tito se metió las manos en el bolsillo y le dio las llaves a uno de sus esbirros : toma y conduce tú, le dijo, y dirigiéndose a mí me dijo: tu móntate adelante. Vamos cerca me dijo el conductor, y puso el coche en marcha. Atrás no tardaron en escucharse chupetones y la risa de Mónica, mire hacia ellos y Mónica estaba en medio, abierta de piernas, los macarras le estaban besando el cuello y sobándole los muslos, pude ver el frontal del tanga blanco de Mónica. Tito le giró la cabeza y comenzó a morrearla, mientras el otro se centraba en subirle el vestido dejando a la vista todas las braguitas que no tardo en manosear. El conductor que ya estaba impaciente de lo que veía por el espejo aparco el coche y lo paro. Hemos llegado.- dijo. Nos bajamos y nos dirigimos a una especie de cochera que abrieron. Cuando dieron las luces se vio el local, era una especie de sótano donde había una batería de música y dos guitarras junto a un equipo de sonido, nos dirigimos al final donde había una especia de barra de bar pequeña con taburetes y dos sillones, y en el suelo un colchon grande de aspecto cochambroso sin sabanas. Era el local donde hacían los ensayos. Mientras que ellos terminaban de dar las luces, pude cruzar unas palabras con Mónica, le pregunte: Sabes cómo tienes que comportarte? Y me dijo: si, como una puta. Sus ojos estaban brillantes y por su mirada que la conocía perfectamente sabía que estaba muy excitada.
Yo me puse detrás de esa especie de barra cogiendo una de las banquetas y me senté, y Tito me dijo me dijo: tu ahí quitecito y callado eh!!!!!!!!. Me serví una copa en un vaso de plástico, y sin hielo, consciente de lo que me esperaba ver. A dos metros de mí, en el centro de aquel espacio, Tito había cogido a Mónica por la cintura y la morreaba fuertemente, le debía estar metiendo la lengua hasta la campanilla, sus manos se metían debajo de la faldita del vestido magreandole su culo por encima de las braguitas, elle le apretaba en la nuca. Después el tío empezó a desabotonarle el vestido por la espalda, lo hacía con tanta rudeza que le arrancó dos botones, tuvo que terminar ella de hacerlo para que no se lo destrozara. Lentamente se soltó todos los botones de su pequeño vestido hasta quedarse en ropa interior, y se lo arrojo a los dos compinches que lo tiraron encima de una silla, después se desabrochó el sujetador que siguió el mismo camino, dejó ver sus pechos ante la cara de admiración de todos. Tito se quitó la camiseta y las bermudas, apareció una enorme polla, si la mía mide 18 centímetros la suya mediría 23, con un capullo enorme, ella puso cara de sorpresa. Le dijo, parecía grande pero no tanto!!. Los dos esbirros que ya habían empezado a desnudarse no paraban de repetir: ostras tía que buena estas, que pedazo de cuerpo!!!!. Tito se aproximó a ella, cogiéndola de la cintura y empezó a comerle los pechos, haciendo sonoros ruidos con los chupetones que le pegaba en los pezones provocando las risas de sus compinches. Mientras Mónica agarraba la cabeza de tito y cerraba los ojos dando gemidos de aprobación. Cuando tito se hartó de chupar las tetas se retiró, no hizo falta que le dijera nada a Mónica, ésta se puso de rodillas delante de el, en braguitas, se recogió el pelo hacia atrás, y cogió aquel miembro por la mitad, su lengua se dirigió hacía los cojones, pasándola sobre ellos, se los metió en la boca uno a uno dando sonoros chupetones, luego empezó a lamerle la base de la polla y los laterales. Como me pones pedazo de puta!!!, le dijo el tío. Ella se centro en el enorme capullo, pasando sus labios sobre el, y bordeándolo con la lengua; hasta que él le dijo métetela ya so zorra!!!, no le hizo sufrir mucho más y empezó a hacerle una mamada monumental. La imagen era espectacular, una tía como ella, de rodillas engulléndole la mitad del rabo al jefe de los macarras, abriendo a tope la boca y moviendo la cabeza decididamente, de vez en cuando se la sacaba de la boca para pasársela por los labios y la punta de la lengua dándose golpecitos, y al tiempo observarle y dedicarle una maliciosa sonrisa.
Sigue zorra, sigue… que te gusta comértela… que bien lo haces!!!
Los otros macarras miraban con ansia, silbando, haciendo gestos y dedicándole insultos, pero que puta es esta tia, decian. Habían intentado acercarse pero Tito con un gesto los había detenido. Sin duda quería tenerla en exclusiva al menos al principio.
No había duda que Mónica se estaba empleando a fondo. Tito le recogió el pelo haciendo una especie de coleta, y saco la polla de la boca, y mirándome dijo, mira lo que hago con la zorra de tu novia, acto seguido sujetándole el pelo se la restregó toda por la cara, Mónica se limitó a cerrar los ojos, cuando acabo ella misma se la volvió a meter ante la admiración de todos. Que puta eres decían los otros. Cuando Tito quiso, se separó y se tumbó en el colchón, con toda la polla empinada.

– Ahora súbete aquí muñeca que vas a ver lo que es tener una polla bien adentro.

Mónica se puso en pie y se sacó las braguitas, ante los silbidos de todos, que vieron su coñito depilado, y se las tiro a los esbirros y uno de ellos se la colgó en su polla. Se dirigió hacia el camastro se colocó encima del macarra y lentamente fue agachándose hasta que se topó con la polla, la cogió y ella misma empezó a introducírsela, yo los veía justo de perfil, le costó trabajo meterse el capullo, ya que ella es más bien estrecha, cuando lo tuvo dentro Tito dio un buen empellón y la introdujo más, de golpe, lo que provoco un aullido de dolor de Mónica. Poco le duró el dolor porque al momento empezó a cabalgar al macarra, cada vez con movimientos de cadera más rápidos conforme su coño se adaptaba a ese tamaño. Apretándole el culo hacia abajo el macarra consiguió metérsela entera, Mónica se venció hacia adelante y apoyo las manos en el colchón, el macarra tenia las tetas a la altura de su boca y no tardo en comerle de nuevo los pezones y luego a manosearlos. No cabía duda alguna que Mónica se lo estaba pasando bien, porque la polla del macarra cada vez que salía de su coño aparecía más brillante, totalmente impregnada de sus jugos. Los gemidos de Mónica eran cada vez más altos. Que polla tienes, me vas a partir, le decía en voz baja, pero yo la escuche. De vez en cuando morreaba a Tito, pero indudablemente necesitaba aire para respirar. Cuando alzaba la cabeza, pude observar que tenía la cara desencajada, hubo un momento en que nuestras miradas se cruzaron, e instantes después con estruendosos gemidos y la mirada puesta en la cara de Tito tuvo un sonoro orgasmo que fue aplaudido y silbados por los dos esbirros, que ya empezaron a insultar también a Tito diciéndole que ellos también querían. Satisfecho ya de haber ejercido su derecho de jefe, hizo un ademan y los otros se acercaron, y sin sacar la polla le dijo a Mónica, cómesela a estos!!. Como niña obediente cogió cada una con una mano y empezó a comérselas primero una y luego la otra, mientras que ambos le manoseaban las tetas. Tito hizo que se levantara, y cuando termino de sacarse la polla la cara de Mónica reflejaba decepción, lo que no pasó desapercibido para ellos y le dijeron, no te preocupes que vas a tener más pollas dentro. La pusieron a cuatro patas y uno de ellos la penetro salvajemente aunque para ese momento el coño de Mónica ya estaba perfectamente dilatado. El macarra que la estaba follando empezó a darle azotitos sonoros en el culo, Mónica los recibía con una polla en la boca y las tetas en un vaivén, cuando quedaba libre de la polla de uno era Tito el que se la metía de nuevo, Mónica empezó también a insultarlos, cabrones hijos de puta, decía. Tuvo un orgasmo más, también sonoro que fue vitoreado como el anterior. Y ellos le contestaban si pero mira cómo te estamos follando so zorra. El tercero ocupo el coño de Mónica relevando al anterior, y así estuvieron hasta que Tito cogió a Mónica de un brazo y la hizo ponerse de rodillas, a la altura de su polla, y empezó a meneársela mientras que ella le daba lengüetazos en la punta y en los huevos. Sabedora de lo que le esperaba Mónica cerró los ojos y la boca fuertemente y Tito le hizo tres descargas de semen en pleno rostro bajo auténticos aullidos. Le cubrió los ojos totalmente y la leche le resbalaba por la nariz y los pómulos. Tito le restregó la punta de la polla por la cara, dándole golpecitos, lo que provocó una sonrisa maliciosa de Mónica. No tardó el segundo en descargarle la leche, también en la cara, y el tercero de coloco detrás de ella y cogiéndola del pelo le giro la cabeza hacia detrás, colocando su polla en la frente y corriéndose así, tal vez porque era la única parte que le quedaba por cubrir. Mírala, se decían, con lo modosita y pija que parecía cuando entro en la disco jajaja. Los macarras fueron a limpiarse la polla y enseguida abrieron unas litronas. Yo cogí a Mónica de la mano, y la puse en píe, le temblaban las piernas y estuvo a punto de caer, y como un lazarillo la lleve al servicio, colocándola delante del lavabo. Le corte papel higiénico y se lo di. Lo primero que hizo fue limpiarse la parte de sus ojos para poder abrirlos. Cuando lo hizo se quedó mirando fijamente su imagen, con cara de satisfacción lo que me molesto un poco he de decir. Sabes cuantas veces me he corrido?? me pregunto, al menos dos le dije, si dos, me replico pero a partir de ahí ha sido un orgasmo continuo. Mientras seguía mirándose, la imagen era digna de ver, intensos goterones le resbalaban por la barbilla y le caían en sus tetas que estaban ya mojadas. Tráeme mi ropa, me dijo. Fui a por sus braguitas y a por su sujetador. Cuando volví aún continuaba mirándose, opte por dejárselo allí y regrese a la barra para llenarme otra copa hasta arriba sin hielo y refresco. Los macarras que estaban allí con la polla al aire, fumando y metiéndose una litrona cada uno me dijeron, si bebe que te hace falta tío. Por el ruido que salía del servicio adivine que Mónica se había metido en el plato de ducha que tenían. Tardo como media hora en salir y lo hizo en braguitas y sujetador, esta vez parecía un poco más cortada, sin duda al habérsele pasado el subidón en parte. Estaba equivocado. Mónica se dirigió al sillón donde estaba su vestido, y Tito la cogió del brazo, eh tía que haces?? Aún no he acabado contigo, le dijo desabrochándole el sujetador.- Mamela que se ponga bien tiesa que te tengo una sorpresa, a la vez que se sentaba en un sillón con una litrona en la mano. Mónica se agacho, y le agarro la polla, pasándosela por sus tetas, y después se la metió en la boca, comenzando una nueva y sonora mamada. Los otros dos, dijeron, ay ay que putadita se le habrá ocurrido al Tito ahora. No tardó el rabo en coger su envergadura, y Tito se acabó lo que le quedaba de la litrona y se puso en pie. Cogiendo fuertemente del pelo le restregó toda la polla por la cara y luego la puso en pie dirigiéndola hacia uno de los taburetes que estaban a la altura de la barra. Allí la sentó , Mónica extendió los codos para atrás y los apoyo en la barra, Tito procedió a quitarle las braguitas y la abrió de piernas, metiéndole toda la polla dentro y empezando a bombear lo que hizo que regresara la cara de placer de Mónica. En un momento dado Tito le pego un empellón quedándose quieto y dejando toda la polla dentro y empezó a hacer ruidos de hacer fuerza. Nadie entendía lo que estaba pasando. Mónica empezó en un momento dado a mover la cabeza de un lado a otro y a lanzar gemidos fuertes, de la unión de los dos sexos empezó a salir gran cantidad de líquido amarillo. No cabía duda, le estaba meando dentro del coño, y lo peor no era eso, a ella parecía gustarle, cuando acabo, empezó nuevamente con los empellones, que sonaban clamorosamente como un chapoteo provocando las risas de sus compañeros que no dejaban de estar sorprendidos por lo que había hecho su jefe. Mónica alcanzó un nuevo orgasmo teniendo que sujetarla Tito para que no se cayera del taburete. Después siguió follándola fuertemente hasta que se corrió dentro del coño, con la mirada placentera de Mónica a quien no le parecía importarle mucho. Cuando la bajo del taburete apenas podía sostenerse en pie, y ella misma se dejo caer de rodillas, de su coño salía una mezcla de orina y semen que le caía por los muslos, momento que aprovecharon los dos macarras para acercarse, dijeron que pasaban de follarla por el coño donde se había meado su jefe y uno de ellos la cogió por el pelo y empezó a follarla por la boca, pasados 5 minutos se corrió dentro sin sacarla, en un momento de la comisura de sus labios empezó a brotar el semen que Mónica se había negado a tragarse. Toma leche so zorra!!! A mi nunca me dejo correrme en su boca. Pero era indudable que estaba literalmente vencida y entregada. El tercero se quej:- joder, me niego a que me la chupe con toda la boca llena de tu leche, le recriminó a su compañero. Cogió a Mónica de una mano y casi a rastras la llevó encima del colchón, colocándola a cuatro patas, después, le abrió los glúteos y le soltó un escupitajo en el ano y otro que se pegó en su polla, después procedió a apuntarla hacia el culo de Mónica, que empezó a quejarse sin apenas fuerzas, el tío se la metió sin escrúpulos lo que originó los lamentos de ella que a gritos empezó a llorar literalmente, su cara era un poema, con la barbilla aún llena de semen y los ojos desencajados y llorando. El macarra no olvido darle azotes en el culo a lo que parecía muy aficionado, lo que provocaba aún mas gritos de Mónica. Estuvo follandola como 10 minutos y después la cogió por las caderas, gritando tomaaaa!!!, se estaba corriendo dentro. Cuando se la sacó se oyo un ruido de descompresión, el macarra le dio dos azotitos mas en el culo y le dijo ahí tienes nena. Mónica se dejó caer literalmente boca abajo, no dejando de llorar, y de su culo empezó a manar el semen. Después la volví a llevar al baño, cuando fui a por su ropa de nuevo, los tios me dijeron que las bragas se las quedaban y apuntaron a la pared, donde las habían clavado con dos chinchetas. Ella termino de arreglarse como pudo y entre las risas de los macarras nos fuimos. Tito le abrió el bolso y le metió un papel, diciéndole, toma aquí tienes mi número, avísame cuando quieras so zorra. Nos vimos en la calle, con Mónica sin bragas y cogimos el primer taxi que vimos, justo al lado del coche donde habíamos llegado. No cruzamos ninguna palabra, le cogi la mano y temblaba aún como un pajarillo. Cuando llegamos a su piso lo primero que hizo fue meterse en la bañera, cuando salio llevaba un pijama de pantaloncito corto y un top, me dio un beso y me dijo que se iba a la cama. No tardo ni 5 minutos en dormirse profundamente. No se cuanto tiempo me quede allí mirándola, me parecía increíble que una chica así hubiera podido estar en manos de esos macarras de barrio, pero todas las imágenes que tenía en mi mente me hacían ver que todo había sido real. Mire el reloj y eran las 8 de la mañana, me baje a una cafetería a tomar café, y luego subiría para verla despertar. Me di cuenta que estaba totalmente empalmado. Aquel acontecimiento cambio toda nuestra concepción de la sexualidad, haciéndonos entrar en otra dimensión. Desde aquel dia en varias ocasiones mas hemos vuelto a hacer una cosa parecida, que pensamos compartir con todos, esperando vuestros comentarios y opiniones.

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