Relato porno MI cuñada, la monjita xxx

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MI cuñada, la monjita

Categoría: Incesto Comentarios: 0 Visto: 6039 veces

Ajustar texto: + - Publicado el 11/09/2018, por: Anonimo

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Hola, mi nombre es Tito, lo que les voy a contar paso hace algunos años. Yo estaba casado pero mi mujer era muy tradicional y de poco sexo, mas después de los hijos. Trabajaba en una empresa donde también trabajaba mi cuñada, una mujer seria, casi una monja. No grandes atributos, pero si, el solo hecho de pensar en ella, el morbo me volaba la cabeza. Casi todos los días nos veíamos y algunas veces nos tocaba trabajar juntos en diferentes proyectos dentro y fuera de la oficina, cuando coordinamos en horarios la llevaba a la casa, charlábamos de cosas comunes, sin profundizar demasiado y yo como buen zorro, al momento de la despedida los besos se los daba cerca de la comisura de los labios.

Un día en que volvíamos me dijo “¿ A qué estas jugando? ES peligroso. Ahí supe que a ella le pasaba algo también. LA deje pasar diciéndole, “está todo bien, solo me calentás, nada mas”. Se cortó la conversación y seguimos hasta su casa. El beso de despedida fue medio labio.

Al día siguiente teníamos que trabajar fuera de la oficina y en un momento dado nos quedamos solos, enfrentados y chau, estallo el beso, las lenguas se cruzaron y mezclaron desesperadas, pero solo duro un minuto por miedo a que alguien viniera. Trayecto a casa normal, sin tocar el tema y nos despedimos ya con un beso. Al día siguiente teníamos que seguir con el mismo trabajo desde temprano, entonces la pase a buscar por la casa, debíamos pasar por la oficina, era sábado y no había nadie. YA en la oficina acomodamos lo que teníamos que llevar y como era temprano, la arrinconé y nos besamos desesperados, nos manoseamos, pero cuando quería tocar su entrepierna no me dejaba, ella me masajeaba mi durísimo miembro y cuando quise tocarla devuelta, zas “NO, estoy con mi periodo”. Yo estaba que explotaba, me bajo el cierre y la tomo entre sus manos, la acariciaba y me masturbaba, le saque los pechos (grandes, parados, hermosos) y comencé a besarlos, ella me tiro contra la pared y comenzó a besarme el cuello, ahí mi cuñada, la monja, se transformo. alzó la cabeza y me dijo “pedímelo y lo hago”. Yo ni lerdo, ni perezoso “chupala” le dije, no se hizo esperar, que bien la chupaba. Hasta que sentimos el ruido del ascensor y nos separamos por miedo a que viniera alguien. Varios días pasaron sin mas nada, solo el beso de despedida y algún que otro manoseo.

Días mas tarde, terminamos temprano en la oficina y sin pensarlo nos metimos en un hotel. Que desesperación teníamos. No fue mas que cerrar la puerta cuando nos comenzamos a besar desesperados, babeandonos, llenándonos de saliva, mientras torpemente nos manoseabamos y nos desabrochabamos la ropa. Ella, instantáneamente se arrodillo y sin mas comenzó a chuparmela furiosamente diciéndome “no acabes que quiero gozarte mucho” la forma que se la pasaba por la cara era exquisito verlo, lo disfrutaba, se la pasaba por las mejillas, la tomaba con las dos manos y después se la llevaba a la boca. Me quité toda la ropa, mientras ella la chupaba, yo no podía entenderlo. Me tumbó en la cama ella sola se quito la ropa mientras la tenia en la boca, una vez desnuda, no me dejo chuparsela, solo se monto y comenzó a gemir, trataba de no pensar, de solo disfrutar, de ver, besar y apretar esas tetas bamboleantes delante de mi, la volqué sobre la cama y me subí encima y empujaba queriendo entrar íntegramente en ella, de repente comenzó a temblar y solo dijo “seguí…. Seguí, si paras te mato” así lo hice, seguía dándole con fuerza, sintiendo los golpes de mis huevos contra sus nalgas, hasta que dejó de temblar y bajó las piernas, yo me corrí hacia abajo y muy suavemente le pasé la lengua por su clítoris y sus labios, me quede ahí un largo rato. Tenía todavía la pija durísima, entonces volví a subirme, abrió un poco las piernas y volví a entrar, ella juntó las piernas y yo se las abracé por fuera, comencé a moverme de un lado al otro, entrar y salir y ella comenzó a morderse la mano, estaba por estallar nuevamente, se afirmó a mi cola y me indicaba con esos movimientos como quería que se lo hiciera, se perdió en gemidos y risas, disfrutándolo, acabando una y otra vez, diciéndome “mi marido no llega hasta acá” “que ricoooo” NO se cuantas veces acabó, pero fueron varias, me resultó increíble. en mi mente pasaban imágenes morbosas de cenas y almuerzos familiares. Nos quedamos ahí unos minutos, tomando aire y fumando un cigarrillo. Ella, se incorporó y sin medias palabras, bajó hasta mi pija dormida y se la metió toda en la boca haciéndola crecer instantáneamente, era hermoso ver la dedicación que ponía en hacerlo, realmente, no sentía que lo hacia por mi, sino por ella, porque realmente le gustaba; se subió y comenzó a cabalgarme de forma furiosa, pero esa posición no era la que mas me gustaba, por eso la volqué nuevamente y así tomar el mando, acabó una vez mas y ahí no pude aguantarme, la saqué y acabé en su panza y sus tetas, ella rendida, se la desparramaba por el cuerpo, caí sobre ella, sintiendo la pegajosidad de mi leche sobre su cuerpo, dos minutos mas tarde, sonó el final del turno.

En la oficina todo era normal, pero cuando salíamos, nos matábamos a escondidas cualquier calle oscura era especial para nuestros besos y manoseos. En las reuniones familiares, delante de todos no pasaba nada, casi no nos dirigíamos la palabra y todo transcurría normal. Íbamos al telo y nos matábamos con mucha pasión. Al llevarla a la casa algunas veces entraba, saludaba a sus hijos en el cuarto y si el marido no estaba la cogía de parado en la cocina, un rapidito que se dice. Para unas fiestas, me quedé a dormir en su casa, las dos familias nos llevábamos bien, los chicos dormían en un cuarto con la puerta cerrada, ella con su marido en su pieza y yo con mi mujer en el espacio entre las dos piezas; mi mujer y su marido se levantaron temprano y se fueron al patio a tomar mate, desde las habitaciones se escuchaba la conversación: nuestros hijos dormían hasta tarde, ella se despertó y me vio despierto, la puerta estaba abierta, ahí, tendida en la cama comenzó a tocarse mientras me miraba, me levanté despacio y vi que desde la ventana controlábamos los movimientos de nuestras parejas, entonces comencé a pasarle la lengua, hasta que escuche que dijeron, voy a calentar agua. Rápidamente volví al colchón a seguir durmiendo. Cuando volvió al patio y se escuchaba charlar, ella se levanto y vino hasta mi se la llevó a la boca y me la puso dura, la puse contra la ventana del patio y la cogí, se mordía la mano por no gritar, yo no emitía sonido, susurrando al oido le dije “voy a acabar” ella sin mas se agacho, se la llevó a la boca y se la trago toda.

Despues pasaron otras cosas interesantes. Pero de eso,hablaré en el proximo relato…

 

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