Relato porno LA TRIBU SALVAJE – Primer parte xxx

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LA TRIBU SALVAJE – Primer parte

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Publicado el 03/01/2016 por: Anónimo

Lucio

Soy un hombre de más de 50 años, físicamente joven. Con piernas, muslos, cola y tetitas muy sexy, femeninas, blancas, carnosas, bien torneadas y lindas y mi piel es muy finita y suave en todo el cuerpo y cuando me depilo entero quedo así

Quiero ser sexualmente pasivo por elección y adopción y pertenecer a un señor serio, sexualmente activo, aplomado y culto, que si quisiera compartirme con sus amigos yo no me opondría.

En una época creí haberlo logrado, pero las cosas fueron por otros andariveles…

Mi amante fue un señor de la alta sociedad Africana, físicamente apropiado porque tenía un órgano sexual impresionante. Cuando manteniamos relaciones demoraba como media hora para entrar en mí. Me hacia gozar a mares (A pesar de que a veces me hacia ver estrellitas de colores y aullar como loco) y creo que el también me gozaba por que gemía y bufaba cuando estaba adentro de mi
y duraba el coito. Y para que hablar de lo que gritaba y temblaba y me decia cosas como amor, mi vida,Etc., cuando me depositaba, muy adentro, todo su semen.
Trataba de penetrarme todas las noches, pero a veces sus ocupaciones no se lo permitian, pero al otro día de que eso sucedia y como para resarcirme y luego de trajinar como siempre para entrar en mí, se quedaba adentro de mí todo el día y se corría cinco veces seguidas sin sacarla. En esas ocasiones me dejaba despatarrado, agotado, repleto de semen, de los que me subía el pegajoso gusto por la garganta y muy tranquilo y relajado despues de haber sido tan bien cogido.

En una oportunidad, que fue la última vez que lo ví, me había llevado de safari con un grupo de señores de la alta sociedad, también Africanos.
En nuestra carpa me penetraba todas las noches. Parece que sus amigos no lo sabían porque nunca comentaron, ni insinuaron, ni intentaron nada. Yo insistía con que les diga, porque quizás ellos también querrían hacerlo y a mi me hubiera gustado, pero me quería solo para el. Uffa!
Una noche, mientras estaba enterrándome
trabajosamente su inmenso pene, se escuchó un lio tremendo, tiros, gritos y despues silencio. Eso nos alteró tanto y como yo ya la tenía muy adentro, hizo que nos abotonáramos muy apretadamente. No pudimos sacarla y cuando tironeabamos, mis carnes brotaban inflamadas y con cada tirón me las sacaba más y más afuera y yo gritaba como loc@.
En eso entró un nativo (Seguramente porque escuchó mis gritos). Ese inesperado, pornogáfico y obsceno cuadro de descuartizamiento anal que encontró, yo con la cola toda afuera y semejante “cosa” tironeando desde adentro de mi cuerpo, lo paralizó y quedó mirándonos desorbitado, nunca habría visto tremenda cosa y vi que instantanemente le creció un bulto inmenso en su taparrabos, levantádoselo y mostrando un pijon impresionante. Cuando reaccionó, trajo al que parecía ser su jefe y a toda su pandilla. Miraron, cuchichearon y se relamieron por un largo rato mientras yo gemía del placer que me daba ese descuartizamiento feróz y también de la cara de lujuria y ansiedad de nuestros espectadores, en el aire se percibía el olor de macho en celo.
A todos se les notaba un inmenso bulto en el taparrabos, algunos muy en punta y una aureola de humedad que se iba agrandando y otros chorreaban sus líquidos por debajo del taparrabos. Que grande la tenian!
– Seguro que me van a violar todos – Pensé – Como serán? – Me va a gustar? – Parece que tienen grandes aparatos! Mmmmmmm! – Me relamía mientras tironeabamos.
De repente, no aguantaron más y quisieron separarnos. Cinco tiraron desde mí cola y otros de él, uno me metió su inmensa verga en la boca, hasta que me lo arrancaron de adentro, arrancando también mis carnes,
dejándo mis entrañas inflamadas y rojas colgando afuera de mí e inmediatamente me cogió el que estaba más cerca.

No se que hicieron con el, pero a mi me cogieron todos y varias veces.
Eran treinta nativos, sumando al jefe y todos me regalaron muchas exquisitas y cremosass acabadas bien adentro de mi cuerpo porque eran superdotados como se supone que deben ser todos los Africanos y además tenían mucho semen.
No bien me penetró el primero tuve un orgasmo involuntario, fue instantaneo de tan rápido que me la metió y así me acabé casi cada vez que me la enterraban
y chorree leche contantemente mientras ellos me inyectanan semen por la cola y acabé todo el tiempo que duró la violación
Fue exquisito sentir los estertores, temblores, contacciones y vibraciones de todos y de cada uno de ellos al vaciarse dentro de mí y sentir esa copiosa y espesa crema caliente que me entraba lentamente, sin consentimiento alguno mío y que se me desparramó en todo el cuepo, impregnando hasta el último rincón de mis entrañas, haciendo surgir un pegote gusto de semen en mi boca que se hacia más denso con cada acabada que recibía.
Había sido lindo ser violado y más todavía, por muchos super dotados! Me dejaron la cola muy abierta y llena de leche.

Después de cogerme hasta que se hartaron y dejarme desbordando una pagajosa crema, me hicieron sentar y me amamantaron uno tras otro y todos me acabaron en la boca a los gemidos y gritos de placer.
Luego me alzaron y llevaron con ellos, mientras algunos me abrian con los dedos y me chupaban la cola.

Quedé prisionero de esa tribu de salvajes imaginando lo que me esperaba.

Parece que habían decidido guardarme para que todos me usaran como objeto sexual descargaran todo su esperma dentro de mi cuerpo a diario, ya que en muchas millas a la redonda había muy pocas mujeres. Además creo que mucho no les gustaban.

Su plan era pervertirme al extremo como para tenerme siempre a su antojo y lujuria y que yo no me quiera ir. Apenas llegamos a su pueblo, a los gritos pregonaron que tenian para coger todos y el que tuviera ganas ya podía hacerlo y una pandillas de no se cuantos me tumbaron sobre una especie de colchon y se atropellaban para acabarme adentro a los gritos de felicidad y goce, aunque muy desordenados. Hacia mucho que no cogian y yo feliz con tanta carne adentro.
En menos de una semana ya me habían cogido más de 350 nativos muy dotados y llenos de semen. Me echaron como 700 polvos ya que casi todos lo hacian dos o más veces! Yo tenia tanta leche acumulada que constantemente sentía el regusto y el aroma pegajoso del esperma que surgia de mi boca al exhalar y cuando me sangoloteaban cogíendome, sentía que se batía dentro de mí. Antes quizas me hubiera repugnado, pero ahora ya me gustaba y lo deseaba…

Comenzaban a penetrarme no bien salia el sol, y en oportunidades antes o mientras yo dormia y lo hacían hasta muy entrada la madrugada y a veces hasta la otra mañana y con cada eyaculación que me inyectaban, crecía en intensidad ese fantasmal gusto pegajoso en mi boca.

Esos segundos que pasaban entre que salia uno de mi y entraba otro, me ponía muy ansioso.

Una mujer me cuidaba, me masajeaba con aceites, me depilaba. Con una cánula me sacaba el exceso de semen que me inyectaban, cosa que un día le dije que no me lo saque más porque me gustaba tenerlo adentro por el gusto que sentía.
Me alimentaba y me preparaba para ser violado por todos, sobre todo me daba masajes en la colita y más exactamente en mi raja hasta que yo gritaba exigiendo ser cogido.
La orden era que yo siempre tuviera algo enterrado y solo me daban tres horas para estar solo y descansar y me hacían dormir boca abajo por si alguien quería cogerme. A veces no dormía rogando que viniera alguien lo que muchísimas veces sucedió.

Me cogía uno tras otro sin parar y si eran pocos traían a los de otras tribus. Llegaban en bandadas y me impregnaban varias veces cada uno.
Todos los días y ya casi de mañana o ya de día, cuando se les ocurría dar por terminada las “visitas”, para rematar traían a uno que tenía un pene descomunalmente grande, largo y grueso como nunca vi, creo que lo hacian para dilatarme del todo y quizás tambien para que me “desquitara” de los que me habian penetrado con un pene muy pequeño, que en realidad eran molestos.

Ese señor me dilataba todas las entrañas pero nunca se la chupé, no se porqué, aunque me hubiera gustado que me acabe an la boca. En el mismo momento varios jovencitos muy jovencitos, acababan una y otra vez en mi boca. Se acuclillaban sobre mi con sus suaves, regordetes y hermosos muslos a los lados de mi cara y metían sus miembros en mi boca, mientras yo se los “comia” a besos, hasta que se vaciaban haciéndome tragar todo su semen. Lo que yo hacia encantado.
Siempre terminaba la jornada con mi agujero sumamente abierto, terriblemente dilatado, tembleque, lleno de espasmos incontrolables (Cerraba y abria involuntariamente como si aún lo estuvieran torturando) y mis carnes mas blanditas que papilla, y siempre sobresaliendo o colgando de mi cuerpo y chorreando semen de la boca de la cola y todo el cuerpo bañado en leche. Mi guardiana lo abría con ambas manos y a veces le metía la lengua hasta donde llegaba.

Creo oportuno relatar lo que se siente y como se siente esa ansiedad que nace de la necesidad de ser penetrado luego de haber sido tan enviciado.
Es un necesidad absoluta de sentir algo entrando y saliendo y rompiendo la cola. Los músculos se comienzan a dilatar y comprimir temblando con desesperación y se siente una gran ansiedad por ser abierto. Yo no se como pero la cola se lubrica, debe ser por el continuo ejercicio a que fue sometida que la transforma en unà especie de órgano sexual. La cosa es que esta ansiedad no finaliza hasta que es penetrada y dilatada por cualquier cosa que sea y a veces ni así.

Sub capítulo
La gran fiesta del semen

Esa jornada comenzó con la llegada de la mujer que me atendió como nunca (Yo ya estaba desesperado para que me penetren de una vez!), me llenó de mimos y acarició mis genitales y cola hasta que me volvió loco. Yo pedía a gritos que me cogieran o que ella me enterrara el puño, pero no lo hacia.
Ese día parece que había orden de que nadie me cogiera porque llegaron como 100 indígenas y ya sin los taparrabos normales, solo con una especie de remera que les tapaba los genitales y todos tenían un bulto espantoso bajo esa remera.
Me sentaron en la cama y me abrieron la boca y de a uno me introdujeron su “cabezón” y depositaron allí toda su leche.

La impresión era que me daban de mamar como a un nene. El primero lanzó unos chorros terribles que traspasaron mi garganta y me llegaron al estómago. Me lo metió todo lo que pudo y lanzó un chorro descomunal y fue drenando lentamente el resto de su esperma en mi boca.
Al rato me la saco y me la metió otro.
Este se pajeó hasta que sentí un borbotón cremoso que reventó de golpe en mi boca.
Era tanta su leche que me infló la cara, se me antreabrió la boca y mucha se me escapó por las comisuras de los labios. Luego continuó largando una lenta cascada de semen y como el me mantenía la boca cerrada, tuve que tragarla toda o me ahogaba.
Y así fueron pasando todos, acabando de a uno dentro de mi, llenandome de semen. Uno de ellos era mayor de edad y la tenía muy gruesa aunque no muy dura.
Me la zampó en la boca y se pajeó. Estuvo un rato largo largando el rico juguito presiminal suavemente saladito.
Y al rato y a los gritos comenzó a acabar.
No lo hacia en chorros, con cada contracción que tenía, se le hinchaba terriblemente y de a poco le iba saliedo una inmensa bola de semen que depositaba con suavidad en mi boca.
Cada bola me ahogaba de inmensa que era y tenía que tragarla poco a poco, trago a trago porque contenía mucho semen y si no lo tragaba me ahogaba, raro pero exquisito. Estuvo un rato largo alimentándome con esas bochas de semen, porque sus borbotones eran inmensos pero muy espaciados.

Me dió esas bolas como 15 minutos seguidos hasta que se vació y los otros, sin descanso se me enterraron de a uno en la boca.

Se acababan tán rápido que no me daban tiempo a tragar su esperma y como aún me queda por tragar parte de las acabadas anteriores se me llenó la boca con muchísimo semen en un instante.

Estuve más de 8 horas tragando y tragando leche hasta que se acabó en mi boca el último de ellos, pero en el acto vinieron muchos más y continuaron con la tarea de alimentarme.

Me pareció que estos tenían muchas más ganas, ya que el primero que me la metió no tardó mas que unos segundos en darme su esperma y gritó y se retorció como un desesperado, cosa que a mi me llenó de placer y logró que le tragara la leche con más euforia por las señales de goce que daba
Desde ese momento esperaba con ansiedad que otro me diera su leche a los gritos…
Todos gritaron y temblaron al acabar, entonces yo, entusiasmado, me metía su verga hasta más allá de mi garganta y directamente depositaban su semen en mi estómago.
A algunos les hice que me cojan la garganta, entraban y salian como locos, yo me la sacaba nada más que para respirar y me la volvían a meter muy adentro, donde todos depositaron sus jugos.
Ya me había enviciado también con eso!
Parece que se corrió el rumor de que había “mamada”, porque llegaron otros 70 nativos más, para darme su semen.
A las seis de la mañana quedaban 5 sin haber acabado y los fuí haciendo acabar y tragando uno a uno su esperma.
Aún quería más. Yo no podía creer haber quedado con ganas despues de que me había tragado 280 acabadas. Ya era algo neurológico lo mío.
Con la boca chorreando semen y con las pocas palabras que manejaba de su idioma les dije que le digan al jefe que mande más voluntarios para seguir comiendo su leche. A los 20 minutos entraron en tropel más de 50 nativos, me habian dado tiempo de tragar hasta la última gota de las acabadas anteriores. Estos ya con la pija en la mano, como desesperados por llegar al orgasmo. Eran inmensas!
Al más cercano lo abracé desde sus nalgas y me introduje su miembro en la boca y chupé y chupé buscando su semen con mucha ansiedad.

esperando sentir, en cualquier momneto, su inyección de leche. Se le engrosó y largó un espeso chorro, que cuando lo sentí en mi boca gemi y me lo metí mas adentro y lanzó otro y otro y otro más, yo tragaba como poseído todo ese manantial de esperma con que me estaba regando.

Se vació y grité – Rápido! Rápido quiero otra acabada!!!

Y me metieron otro pijón que ya estaba chorreando y en un rato más me inyectó todos sus jugos y asi otro y otro más.
Cuatro horas más estuve comiendo leche sin parar, yo me había mojado entero sin haberme tocado, El solo sentir como acababan, como se les contraia y retorcían en mi boca me llevaba al orgasmo y durante toda esa fiesta de semen y más semen me había corrido incontables veces…
Antes del medio día ya había tragado como 9 litros y sentía en mi estómago bastante pesadez.

Ese episodio quedó en la memoria de la zona como “La gran fiesta del semen” o «El día del semen» y todos los años se celebraba haciendo otra reunión igual, donde todos, ya sean de este pueblo o de otro, se vaciaban en mi boca. Ese día venian de todas partes a darme sus acabadas.
Yo pedí que en este poblado se celebrara todas las semanas y si fuera posible todos los días.
Pero como desde otros pueblos pidieron al jefe que yo vaya a veces con ellos para que también les chupara la pija sus nativos se llegó a la solución de que, a la mañana era bien cogido por todos los de «mi pueblo» y otros y a la tarde me llevaban hasta el otro día para comerles el semen a todos y hacíamos así casi todos los días. Siempre finalizaba la fiesta con una buena chupada de leche al jefe. Me gustaba el jefe de una tribu cercana, era gordito y lampiño, no tenía ni un pelo en el cuerpo y por esas cosas de la genética era blanco. Se puede decir que a el se la chupaba con cariño y siempre le pedía más y más.

Apenas llegaba a ese pueblo lo buscaba para mamarsela, era muy baboso, se mojaba entero hasta que acababa gozando mucho, gritaba y se retorcía entero y despues como despedida se la chupaba otra vez y me desparramaba su semen por todo el cuerpo. Mmmmmmmmm!

Terminaba todas las jornadas muy repleto de esperma ingresado a mi cuepo por distintas vias y con el cuerpo entero pegoteado con esa espesa crema y apenas llegaba de vuelta a mi «pueblo», muchas veces había nativos esperando para cogerme…

Lucio

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