Relato porno Ella, Mi Todo. xxx

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Ella, Mi Todo.

Categoría: Fetichismo Comentarios: 0 Visto: 1962 veces

Ajustar texto: + - Publicado el 11/09/2018, por: Anonimo

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ADVERTENCIA: Si eres una persona que no está dentro de este tipo de cosas, POR FAVOR, NO LEAS LA HISTORIA.

Esta historia es una experiencia propia. Está resumida y considerablemente detallada. Es algo extensa por lo cual será publicada en partes. Los nombres no son los verdaderos por cuestiones de seguridad y privacidad. El texto está transliterado al español latino ya que originalmente fue escrito con literatura argentina.

Todo comenzó en mi juventud, desde los 6 años, tuve lo que todos los que estamos leyendo esto sabemos, “gustos particulares ” sin embargo, vistos de un punto de vista no sexual, empezando por el gusto de siempre querer consentir a alguien, de maneras bastante perculiares.

Cuando cumplí 13 años, toda esta situación tomó un rumbo y un cambio interior brusco. Que fue cuando la sexualidad comenzó a fusionarse con lo anterior. Nunca lo supe, nunca nadie me comprendió, tampoco yo, solo Dios sabe por qué, pero disfrutaba el hecho de darle placer a una mujer de formas consideradas raras.

Entonces, lo que (casi) todo preadolescente del siglo 21 hace, es buscar respuestas mediante el internet. Tratándo de informarme del tema de manera más general, de todo tipo de formas, textos, imágenes, y sobre todo, videos. Lamentablemente para mí, todo aquello que a lo que yo buscaba, estaba estrictamente de la mano con nuestras famosas palabras, BDSM y/o Femdom. Fueron tiempos de falta de comprensión para mí, una vez que supe como sucedían las cosas, tan solo me preguntaba tristemente ¿Por qué? ¿Por qué si me gusta esto, debo ser humillado inferiorizado, torturado, ser tratado como basura y reducido a la nada? Pareciera ser que era una ley de vida. Sin embargo, descubrí que no lo era.

Era una tarde fría del mes de Abril. Había salido de la escuela y me dirigía a hacer unas compras. Llevaba un buso kanguro, con un gorro y una bufanda que me cubrían casi toda la cara, por el frío que hacía. Por la demora que tuve, me perdí el autobús que me llevaba a mi casa, y no iba a volver  hasta más de 1 hora por su horario propio, comencé a preocuparme, las calles de la ciudad donde vivía en ese entonces, eran peligrosas, era normal ver atracadores dando vueltas, para un niño de 13 años estar en una situación como esta, no era nada fácil, más aún cuando no tenía nisiquiera crédito para enviar un mensaje mi mamá, o algún familiar. Cada vez había menos tránsito y comenzaba a oscurecer, así que decidí irme de esa calle hacia un puente abandonado que estaba por encima de una avenida, hecho para la circulación de peatones que hace bastante tiempo no era usado, sus escaleras estaban derrumbadas así que la única forma de llegar ahí era trepandose, una vez arriba, tenía una vista perfecta de toda la avenida y la poca circulación que ya a las 22:00 hs había. De esa forma podía evitar ser visto y estar en riesgo. Pasaron unos minutos y yo estaba calculando el tiempo para volver a bajar a la hora en la que el autobús regresa por la avenida, sin embargo faltaba bastante. Mientras veía hacia abajo, una altura aceptable, al menos a 10 metros de alto me encontraba, escuché unos pasos veniendo de muy cerca, me dí la vuelta, era una chica, encapuchada casi como yo. A medida que se acercó pude ir reconociendole los detalles, era delgada con un pelo lacio castaño casi rubio que por poco le llegaba hasta la cadera, tenía un cuerpo triángulo, una piel bronceada casi perfecta y unos ojos verdes. Llevaba un buso kanguro como yo, tapándose la boca con una tela y la capucha del buso puesta.

Estaba confundido y no entendía porqué alguien más se subiría hasta aquí. Mientras la miraba a los ojos, ella se venía acercando más dirigiendose a mí, hasta que me dijo:

– ¿Te encuentras bien? –

– Podría estar mejor- Le respondí. Regresando la mirada hacia abajo – Gracias por preguntar-

Se sentó al lado mío, no respondió nada. Sacó un paquete de cigarrillos, encendió uno y comenzó a fumar.

-Pensé que era la única loca- Dijo justo antes de dejar ir el humo por la boca.

Alcé la mirada hacia ella.

-Mh?-

-¿Qué haces aquí? Me preguntó.

-Trato de esperar el autobús… sin terminar en un cajón-

Soltó una sonrisa y miró hacia abajo.

-Entonces no estás a aquí por lo mismo que yo- Me dijo.

-Pues… ¿Qué haces aquí?

-Me resulta relajante sentarme a ver la ciudad aquí, sola- Relajó los ojos mirando hacia arriba y posteriormente dijo – Así puedo luchar con mis demonios también-.

Solte una sonrisa.

-¿Qué tipo de demonios? Pregunté.

-Los que no quieres conocer niño- dijo mientras me miraba y me ponía una sonrisita burlona pero humilde.

Respiré hondo manteniendo una sonrisa mientras miraba hacia adelante y le dije – Niño?…. ¿Cuántos años tienes? Le pregunté.

-19, ¿Tú?

– Sonreí y miré para abajo. – ¿Si te digo 18 me creerías?

Soltó una risita -No-.

-Pues crees bien- Le dije.

Soltó una pequeña carcajada y me apoyó la mano en el hombro -Vamos, ¿Cuántos años tienes?-.

13. -Dije con tono bajo mirando hacia el costado.

-Wow, yo diría que tienes 15-

-Gracias…- Dije sin quitar la sonrisa.

Me extendió la mano.

-Kyara- Dijo con una sonrisa hermosa.

Le dí la mano.

-Ramiro- No me respondió y mantuvo su sonrisa.

Pasamos unos segundos en silencio mirando la calle.

Se me acercó más, y vió mi celular. – ¿Me dices que hora es?

-22:29, ¿Te tienes que ir?- Le pregunté.

-No, tengo hasta rato- – Me suelo quedar aquí hasta las 12 –

-Ahora entiendo porque dijiste que eras loca-

-Ojo con lo que dices, si no quieres que este cigarrillo acabe apagado en tu cuello-.

Nos miramos y soltamos una carcajada juntos.

-¿Quieres?- Me preguntó acercandome el cigarrillo.

Lo agarré y le pasé una. Solté el humo mientras la miraba fijamente, nuestras caras estaban cerca.

-13 años y mírate- –  Y yo sintiendome mal por fumar, verte me hace sentir mejor-.

-Me alegra haberte hecho sentir bien- Le dije con una sonrisa relajada. Mientras apoyé mi cabeza en su hombro.

En ese etonces yo medía 1:73 , ella tal vez unos 1.75.

Me abrazó con su brazo derecho. Trató de juguetonear haciendome cosquillas.

-No debiste hacer eso- Dije antes de comenzar una guerra de cosquillas, nos estabamos matando de risa.

La controlé y empecé a ganarle, ella quedó inmovilizada sin poder parar de reirse.

-Paraaaaaaaaaaaaaaaaaa- Dijo mientras se mataba de risa.

Hasta que con segundos de continuar haciendole cosquillas en la panza sin piedad…

PURRHH Se escuchó y me detuve.

-¡¡¡VES LO QUE ME HACES HACER!!!-

Me apartó tratando de hacerse la enojada.

En se momento llegué a olerlo, y sabiendo de quién era, sinceramente me facinó.

-Al menos huele mejor que el cigarrillo- Le dije con una sonrisa mientras trataba de acercarme

Me miró sonriendo.

-¿Ah sí? ¿Quieres fumar más?-

-Vamos vamos- Le dije.

-Nah, mentira- Dijo encogiéndose

-¿Quieres más cosquillas?-

-¡¡Para paraa !! dijo cubriéndose mientras se reía.

-Bueno, entonces…- Dije mirándola a los ojos.

-¡¡ Pero qué !! Quieres que me tire pedos?-

No respondí nada. Sonreí y la miré fijo.

-Tú lo quisiste- Ffff.

Aunque fue corto y silencioso, fue gracioso. Se acosto boca arriba riéndose.

Me le acerqué, por encima y nos miramos fijamente por un momento.

Le acaricié la mejilla hasta que finalmente nos empezamos a comer a besos.

Rodamos y cambiamos de posición, ella se acostó sobre mi mientras nos besabamos.

Después de unos minutos de risas y caricias, nos quedamos quietos abrazados mirando el cielo . Miré la hora en mi celular y ya eran las 22:57 si no recuerdo bien.

-El autobus esta por pasar- Le dije.

-De aquí no te vas sin darme tu número-

Sonreí y le dí un beso pasional.

-Porsupuesto que no-

Le dicté mi número y lo escribió en una hoja ya que olvidé mencionar que le habían robado el celular unas semanas atrás.

-Siempre vengo de lunes a viernes aquí- Me dijo mientras me acariciaba la mejilla.

-Ahora, yo también- Nos sonreímos, nos besamos por última vez. Y me despedí. Yendo a bajar del puente nuevamente. Ella se quedó sentada allí arriba hasta tarde como normalmente lo hacía.

Fuí a y tomé el autobus al cabo de unos minutos que tardó en llegar. La noche estuvo tranquila, no hubo mucho disturbio ni robos.

Parte 1

 

 

 

 

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