Relato porno El viaje xxx

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El viaje

Categoría: Sexo Anal Comentarios: 0 Visto: 8955 veces

Ajustar texto: + - Publicado el 28/04/2015, por: Anonimo

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El viaje – Relato sexy de la vida real

Primera parte

– Un verano estaba en una calurosa Provincia del norte Argentino. Eran alrededor de las 6 p.m. y yo debía viajar al sur.

Esperaba en una gasolinera a cualquiera que me llevara, mi auto en el taller y mi viaje era urgente.

Llegó un camión gigantesco. Procedía de Brasil. Me acerque y traté de conversar con el conductor. Tenía dos acompañantes y evalué que la cabina era lo suficientemente grande como para uno más.

– Tengo urgencia de viajar al sur. Podrían llevarme? – le expliqué y pregunté

Entendió. Me estudió de arriba abajo, se miraron los tres, los otros asintieron y me dijo que sí. Vi que me miraron los muslos bastante entusiasmados o intrigados, porque mi corto short dejaba mucho que ver de mis blancas carnes y yo los tenía bastantes generosos, muy blancos y depilados. Sumamente provocativos por lo sexy y femeninos.

Subí. Llenaron el tanque de combustible y salimos.

Yo estaba sentado contra la puerta derecha, y vestía una remera larga y un short lo suficientemente corto como para que al sentarme mostrara mis pulpas. Yo estaba recién depilado y parece que les llamó la atención. Noté que me miraban los muslos como haciéndose los distraídos. Pero lo hacían a cada rato y por sus carnales y libidinosas miradas estaba seguro de que tarde o temprano me exigirían tener sexo.

Se hizo la noche y dijeron de ir a comer algo.

– Los acompaño – Les dije.

Era una parrillada y buscamos una mesa afuera, en la media penumbra.

Pedí cerveza e invité a todos.

Me preguntaron dónde iba, que hacía, Etc.

Me contaron de Brasil, y un montón de cosas. Agregaron algunas anécdotas sexuales, sus vivencias de las rutas. Viajaban todas las semanas. En esos cuentos parece ser que se habían cogido a medio mundo. Entre ellos travestís, chicos, mujeres, Ufa, solo faltaba pie grandes! Seguramente que detrás de esas “hazañas” más parecidas a ilusión que a realidad, subyacía otra intención. Querrían provocarme o hacerme entender que eran muy evolucionados sexualmente? – Que simpleza!

Comimos y seguimos viaje. Habíamos tomado varias cervezas y el ambiente estaba algo chispeante. Los tres miraban continuamente mis muslos y ya sin inhibiciones, no lo disimulaban y cuando subimos, como al pasar, los tres rozaron mis pulpas y los tres emitieron un siseo. Me hice el desentendido. Pero ninguno se animó a más, seguramente por mi cara que era de señor ya bastante mayor, aunque estaba convencido de que eso continuaría. Mi imaginación voló pensando en una violación y me excité.

No sé con qué excusa pararon el camión en la banquina y bajó el conductor y otro.

Escuché que cuchicheaban y lo llamaron al tercero. Me imaginé que se debía a que mis muslos los había provocado y quizás estaban ansiosos por penetrarme pero no estaban seguros de si yo era o no cogible, Estarían planeando violarme? Entonces decidí hacerme el dormido para darles la oportunidad.

– Ojala se animen a cogerme dormido. Rogué en silencio.

Volvieron. Yo estaba recostado en el asiento aparentando estar muy dormido. Con toda intención me había levantado el short hasta la ingle y mostraba, descaradamente, mis pulpas.

Se durmió, Dijo uno. Que gambas tiene!

Me pusieron en el medio, pegado al conductor y como al pasar, los tres, me acariciaron lentamente los muslos, como saboreándolos.

Mmmmmmm! Dijo uno. Que suavidad!

Arrancaron.

Ya me estaba pareciendo que estos señores o no querían sexo o eran algo tontos pero al rato de andar sentí otra caricia, esta vez más “caliente”.

– Por fin se animaron! – Pensé – Ahora sí. A gozarlos!

Continué haciéndome el dormido.

La mano fue subiendo lentamente hasta llegar a la parte gorda de mis muslos y apretó suavemente. Ese sector de mi anatomía me mataba!, gemí sin querer pero seguí haciendo como que dormía, pero las piernas me temblaron, se abrieron y cerraron como para atrapar esa mano que quedó como presa entre mis carnes que ya me palpitaban de deseo y me mojé entero. No apreté porque se darían cuenta de que estaba despierto y quería que me violaran.

Ahora eran dos las manos.

– Que lindo está – Dijo uno – Será?

– Prueba – Dijo otro

Sentí una boca en mis pulpas y como no hice nada, continuó lamiéndome, cada vez más arriba.

De repente me dio un chupón que me dejó marcado y gemí de nuevo como si estuviera soñando con sexo y me sacó el short a los tirones, me levantó las piernas, se acomodo y arrodillado delante del asiento me enterró totalmente su gruesa pija.

– Que lindo culo tiene! Dijo mientras me revolvía todas las entrañas – Y que agujerote!

El otro me besaba entero

-Mmmmmmmmm! – Ahhhhhhh! – Dije haciéndome el dormido

Me cabalgó un rato largo, entre gemidos y gritos ahogados.

Yo gozaba como una yegua y me surgía leche constantemente.

De repente se puso tieso. Gritó, sentí que se le hinchaba se empezó a estremecerse y palpitar dentro de mí y enseguida me inundó con un montón de líquido caliente y muy espeso. Hasta que tuvo un gran estertor y gritó de nuevo y me inyectó, en un brutal borbotón,  todo lo que tenía, mientras me revolvía las entrañas.

Yo no aguanté más y también acabé gritando como enloquecido.

Estuvo un rato dilatando mi agujero con cada estertor que le venía, drenando y jadeando. Luego quedó apretándome un rato más. Dejó que se le achicara adentro y la fue sacando.

Hice como que me despertaba y gimiendo le dije:

– Ohhh! Me cogiste! Que divino! Y me hiciste acabar muchísimo!

– Quiero más! – Ahora cógeme de nuevo, pero despierto! – Chillé – Cógeme! Cógeme! Cógeme otra vez!

El otro se puso de rodillas delante de mí, me agarró de la cadera y de un solo empujón me la enterró hasta el estómago.

– Toma – Dijo – Te vamos a coger todos

– Ahhhhhhhhhhhhh! – Grité deleitosamente y temblando.

– Te gusta? – Preguntó

– Si! – Si! – Cójanme! – Cójanme! – Dije jadeando y desesperado por mas sexo

Me zangoloteó a lo bestia

Entro y salió mil veces y cada y vez que entraba me brotaba jugo a chorros

– Más! – Más! – Le gritaba – Cójanme a lo animal!

Sentí muy dilatado el agujero aunque se me seguía abriendo más y más.

En eso se me metió muy adentro. Me apretó mucho. Y a los gritos dijo – Toma! Toma toda mi leche!

Y acabó, y me bombeó leche y más leche mientras yo me relamía con ganas de mucho más semen y me retorcía como víbora.

Acabó como un caballo. No paraba nunca de hinchársele la pija y de meterme ese líquido tan cremoso.

Ya me rebasaba la cola pero el tipo seguía acabando y rellenándome todas las entrañas. Luego quedó un rato resoplando y como abrochado.

Me besó la nuca y la espalda y me la sacó a los tirones porque estaba medio abotonado.

Faltaba el conductor pero el que me había cogido antes quiso hacerlo otra vez y me clavó bien clavado. También me enterró los dedos y me preguntó si me gustaba y aguantaba una mano entera adentro.

– Dale – Le dije ansioso de mucho sexo – Prueba

Me sacó la verga de adentro y comenzó a meterme la mano. Dos dedos, tres, cuatro. Todos! Y empujó. Yo me revolvía entero a los gritos.

Al llegar al pulgar la mano era muy gruesa y no entraba pero la revolvió, la giró y empujó y empujó hasta que vi muchas luces de colores bailoteando y me enterró la mano entera hasta la muñeca.

– Ayyyyyy! – Grité – Me rompiste todo! – Que divino! – Y seguí gritando sin parar

Y la sacaba y metía a lo bestia, Me abría hasta la tortura y me la sacaba a los tirones.

Yo tuve cinco poluciones seguidas, acababa cuando me la metía y secretaba cuando me la sacaba.

Yo ya estaba enclenque y no me movía, solo gritaba y chillaba mientras no paraba de acabar y convulsionarme.

No aguantó más y me enterró la verga y me llenó de jugos.

El conductor dijo que iba a estacionar porque ya no aguantaba más las ganas de cogerme

Lo hizo en una playa para camioneros y me dijo que me iba a tragar la pija más grande que nunca yo había tenido y la cantidad de semen que jamás soñé

– Uyyy! Siiii! – Dije – Dale, rápido! Para, para y despedázame el culo que no aguanto más estas ganas de ser terriblemente cogido!

Entro a la playa, buscó lugar y estacionó.

Mientras yo jugaba con todo el semen que drenaba de mi cola. Un grueso hilo me chorreaba hasta el piso. Lo probé y estaba saladito.

– Después los voy a hacer acabar en mi boca durante todo el viaje – Rumié

– Que dijiste? Pregunto uno

– Que después de que Uds. me cojan bien cogido les voy a comer sus acabadas – Dije

– Ohhh! Siii! – Exclamó

Los otros fueron al bar y el conductor se arrodilló delante de mí para cogerme.

Puse los pies sobre el tablero y me abrí todo lo que pude y me salió como un baldazo de semen de adentro de la cola.

– Toca – Dijo

– Yo pasé la mano y agarre un objeto inmenso! Debía tener como 30 cm de largo y era muy ancho, no me dejaba cerrar la mano!

– ESO ME VAS A ENTERRAR???? – QUE DIVINO! – Grité! – Cógeme YA!!!

Se afirmó y empujó con todas las ganas. Yo también porque no daba más de ganas de sentir esa cosa muy adentro

Me dilató muy de golpe! Vi estrellitas pero me acabé otra vez.

– Ay! Ay! Ay! – AHHHHHHHHHHHH!!! Qué cosa linda mi vida! – Grité desfalleciente y libidinoso – Métemela toda! – Rájame la cola! Rómpela!

Era tan larga que parecía que no paraba de entrar y me dilataba y dilataba y cada vez más y más.

Me sentí terriblemente desgarrado. Hueco. Me parecía como que me saldría el cuerpo por ese tremendo orificio y era verdad, mis entrañas se desbordaron y brotaban hacia fuera como buscando el pedazote que faltaba entrar en mí. Yo ya estaba casi desmayado y, para mí, lo único que existía en el mundo era esa gran bola de carne que me estaba descuartizando.

Cada vez que me enterraba otro trozo, de mi cola brotaban largos chorros de la leche que me habían inyectado los anteriores y me aparecía más carne hacia fuera.

Todo el asiento y el piso ya eran un enchastre de semen que chorreaba por todos lados y mi cuerpo chapoteaba en ese charco.

Entró y entró hasta que parece que algo lo detuvo. Toqué y faltaba mucho para entrar todo y me abrí con las dos manos y empujé desesperado contra él.

El me ciñó por la cintura y me apretó contra su pelvis con fuerza y empujó con todo.

– Quiero acabarte bien adentro! – Dijo

. Sentí que me abría y abría cada vez más pero era tan ancho que inexorablemente terminaría en mi mutilación anal. Jamás volvería a poder cerrar mi culito

Al rato sentí como una desgarradura y viendo miles de luces de colores experimenté lo que se sentía cuando me llegaban a la boca del estómago.

Estaba totalmente expandido y me presionaba tanto, desde adentro, que yo largaba semen mezclados con chorritos de orín.

Me tocaba el esternon y ya casi no me dejaba respirar y resoplaba desesperado mientras el me dilataba, revolvía, enroscaba y retorcía todas las entrañas. Pero me gustaba y quería más.

Levanté mis piernas y me apreté contra su ingle así me la tragaba toda y el también empujó hasta que lo tuve totalmente adentro.

Me sentía impresionantemente empalado, no me quedaban fuerzas para nada, ni para gritar y lo gozaba en silencio, solo jadeaba y trataba de respirar.

Yo ya me había vaciado de semen pero igual tenía contracciones orgásmicas, una tras otra y no eyaculaba nada.

También mi agujero tenía convulsiones pero cuando intentaba contraerse no lo lograba porque estaba tan distendido que no podía.

Estuvimos quietos por un rato. El, muy adentro de mi, abriéndome entero y yo apretujado a el como para evitar que saliera, dilatándome cada vez más.

Luego, lentamente comenzó a salir y entrar.

Cada vez que entraba yo lanzaba surtidores de leche de la cola.

Me cogió como nunca me habían cogido, con gran morbosidad, indecentemente y me dilató espantosamente, me sentí partido al medio.

Yo ya tenía mucha carne mía colgando afuera, me había descuartizado!.

Estuvo como media hora entrando y saliendo, rompiéndome las entrañas hasta que, como loco desesperado, me tumbó del todo y me apretó y gritó como poseído, se le hinchó monstruosamente la pija, me reventó todo lo que pudo, me abrió tanto que sentí que se me dislocaba la cadera y se me desplazaban las articulaciones de los muslos y me inyectó tanta leche que pensé que me brotaría por la garganta. Estuvo acabando por más de quince minutos, A mi ya no me entraba más semen en el cuerpo y se me escurría a borbotones, de la cola.

Quedó un tiempo adentro hasta que me lo sacó de a poco, arrancándome las carnes que me quedaron estranguladas afuera en un gran prolapso anal.

Cuando me las vio se las metió en la boca y chupó muy fuerte, estirándomelas hasta lastimarme. Se tragó un montón de su semen y el de sus amigos

Y cuando se fue con los otros me las dejó totalmente estiradas salidas muy afuera y palpitando.

Yo quedé tirado, desarmado. Ni siquiera intentaba moverme. Textualmente estaba acabado.

Las carnes que me colgaban estaban largas, distendidas y chorreando. Las tomé como si fueran una pija y las pajeé. Las tironeaba y se estiraban dócilmente y tenían un estertor tras otro, hasta que quedé dormido. Esta vez en serio.

♥♥♥♥♥♥♥♥

SEGUNDA PARTE

No se cuanto tiempo dormí. Me despertó un manoseo en las gambas y la cola.

Sentado, abrí totalmente las piernas, ofreciendo impúdica y descaradamente mi gran agujero chorreante y cuando vieron mis carnes afuera, rojas e inflamadas por el rose de tantas pijas entrando y saliendo de mí., me las chuparon lujuriosamente hasta hacerme llorar de calentura y rogarles que me cojan para que su semen aplacara el ardor que tenia en la cola.

Eran dos desconocidos que seguramente enviaron ellos y ya estaban con la pija muy dura en la mano. Me alzaron y uno se sentó debajo de mí y me la enterró y otro delante, me abrió los jamones y también, no sin esfuerzo, me introdujo hasta donde pudo su gran verga.

Yo grité como loco, me gustaba tener esas dos cosas moviéndose allá adentro.

Una salía y la otra entraba.

Mi agujero ya estaba irrecuperablemente dilatado, totalmente abierto para siempre.

Entre gritos y jadeos les dije que la metieran los dos juntos bien adentro y que se quedaran quietos empujando así me hacían doler mucho, y lo hicieron. Cuando los sentí tan adentro pegué tales gritos de desesperado que, seguramente, se enteraron todos los del estacionamiento.

Me cogieron hasta impregnarme todas las tripas y se fueron.

Me dejaron mareado, semi inconsciente. Y quedé despatarrado, con la cola para arriba, ofreciéndose en descarada exposición.

No pasaron 10 minutos que sentí que alguien entraba y no cerraba la puerta.

Vio mi cola parada, brillando por el semen y no pudo frenar una exclamación y en seguida se puso a cogerme torpemente, como apurado.

Entro y salio varias veces y me descerrajó tal acabada que me infló el estómago y se fue.

No bien este bajaba del camión que ya subió otro, que sin demora me la enterró hasta el ombligo y así me cogieron como 30 camioneros y llenaron de semen en muy poco tiempo.

Yo ya no me movía para nada. Solo gritaba cuando me la enterraban y cuando acababan. Tenía contracciones continuamente mientras me cogian pero ya no eyaculaba. Yo estaba totalmente vacío.

Mi cola estaba sumamente dilatada y chorreaba semen constantemente. No la podía cerrar por más que lo intentara.

Y quedé obscena y pornográficamente tirado sobre un gran charco de leche y con un agujero impresionantemente abierto a la vista de todos.

Estaba dormido cuando sentí que me llevaban, casi dulcemente, a la cucheta. Querían limpiar ese chiquero de semen para continuar viaje y cuando vieron mi tremendo agujero chorreante, lo chuparon todo.

Escuché que decían que viajarían bien despacio como para poder cogerme muchas veces antes de llegar.

Dormí 2 horas y me despertó uno de ellos manoseándome la cola y ya tenía la pija súper dura en la mano. Cuando la vi, me di vueltas, me acurruqué y me la metí en la boca mientras le pedía que acabara.

Le gustó y me cojio la boca. A veces me llegaba a la garganta y yo aprovechaba para exprimírsela tragando, hasta que se puso a temblar, se le aflojaron las gambas y se acabó totalmente dentro de mi boca.

Me llenó de jugos y como no era amargo y estaba un poquito saladito y rico, me lo tragué todo.

Pregunté: – Otra acabada?

El otro no se hizo esperar y me la puso en la boca y yo la chupé y chupé tragándome una gran cantidad de presemen hasta que me regaló tremenda chorreada de leche en la boca. También era rico y lo tragué.

– Y vos? – Le dije al que manejaba.

– Ven – Le dijo a uno – Maneja tu.

Se me acercó y peló su semejante pija y no demoré en metérmela hasta la garganta, ya que era del largo suficiente y tragué para exprimirla, lo que lo enloqueció, gimió y se movió adentro y afuera muy animado y rápido hasta que se le endureció y engrosó una barbaridad abriéndome la boca y la garganta y largó muchos jugos directamente a mi estómago.

Como estuvo un largo rato eyaculando tuve que sacármela de la garganta para respirar y vi como derramaba su semen, era muy espeso como coagulado y no aguante más y me lo zampé en la boca desesperado pero esta vez no hasta la garganta, porque quería sentirlo bombear leche.

Tuve que tragar varias veces hasta que dejó de derramarse. Pero aún le salían chorritos que tragué y tragué hasta que se vació del todo.

– Ahhhhhh! Que lindo mi vida! – Me dijo – Espero juntar más y te la doy toda de nuevo. Si?

– Siii! Siiii! – Es rico y quiero más!!! – Les dije

Aún estábamos lejos y les chupé varias veces la acabada a cada uno.

Ya oscurecía y dijeron que pararían en otra playa de camiones.

– Quieres comer algo? – Dijo uno – Ahora invitamos todo nosotros

– Vamos – Dije

– Fui chorreando leche

Nos sentamos afuera ya que hacía calor.

En la cabina no lo sentíamos por el aire, pero acá si.

– Esta temperatura les va a hacer “fabricar” mucha leche – Les dije

– Si – Dijo uno riendo – Pero te la vamos a dar toda a vos antes de llegar.

– Me la voy a tragar toda! – Casi grité y le manosee la pija ya casi dura.

Tomamos varias cervezas. Otra vez el ambiente de jarana.

En eso se acerca un camionero que parecía amigo de ellos

– Me contó Juan, por radio, que Uds. andaban con alguien con quien coger. Es verdad? – Dijo

No dijeron nada por respeto a mí

– Les preocupa? – Pregunté

– No para nada si quieres ve – Dijo el conductor – Pero no te quedes sin ganas eh?

– Nooo! Para nada – Dije – Y hablándole al nuevo le pregunté cuantos eran.

– Cinco – Dijo – Pero seguramente vendrán otros cuando se enteren

– Llévame – Le dije

Fuimos a una especie de casa rodante en donde había una gran cama.

Me desnudaron y pusieron una muy alta almohada y me acostaron boca abajo con la ingle sobre ella.

Mi cola quedó muy parada, descaradamente expuesta y aprovecharon para enterrarme una mano y medio brazo sin decir nada.

Ahhhhhhhhh! Grité desesperado porque sentí que me desgarraba entero. Pero al ratito me empezó a gustar y me retorcí como víbora para que me entre más y más.

Creo que me llegó al estómago.

Acabé una vez tras otra sin parar, parecía una sola eyaculación, no paraba nunca de largar jugos mientras gritaba y me retorcía entero.

Que placer! Fue divino!

Después me cogieron quince tipos llenándome de leche hasta que mis poros destilaron semen.

Otra vez quedé tan acabado que me tuvieron que llevar alzado como a un nene hasta el camión, desnudo y chorreando leche por los cuatro costados.

Cuando me subieron quedé tirado, tal cual me dejaron, todo despatarrado y uno de mis amigos me dio vuelta en el asiento y de costado me la sumió muy adentro. Al abrirme me salió leche a borbotones de la cola. Lo mojé entero pero pareció no importarle, estaba ensimismado cogiendome. Jadeaba y me cabalgaba como un animal, parecía sacado. Mientras me fornicaba me hizo dos pajas. Acabé una vez pero el siguió pajeándome hasta que me sacó leche de nuevo.

Otra vez yo estaba como desmayado de tanto sexo pero igual estaba recibiendo leche y leche, podía estar así horas y horas, gozando en total silencio e inmóvil. Me gustaba mucho. Me parecía que estaba totalmente indefenso ante unos inagotables violadores. Me excitaba mucho pensar eso.

Todavía no habíamos partido y mientras este me daba y daba, llegaron los quince que me había culeado recién y preguntaron si quería comerles la leche. Yo ni escuchaba pero el conductor les dijo – Si dale. No te escucha pero le gusta.

Me acomodaron boca abajo, con la cara cerca de la puerta, mientras el otro seguía cogiendome.

Así, subidos al estribo, me metieron una pijota tras otra en la boca y las chupé y chupé hasta que a cada rato acababa una y me llenaron de leche casi sin darme tiempo de tragarla. Tenía la boca tan llena de semen que se me escapaba por los costados y aunque yo chupaba para no perderla, mucho se me cayó porque también tenía la boca llena de carne.

Que manera de comer acabadas! Los quince se corrieron en mi boca y varios de ellos dos veces!

Yo tragué toda la que pude.

Después hice números y como recibí 25 acabadas y a razón de 3 cm3 cada una, me tragué como 1 litro de leche y por la cola no se, ya había perdido la cuenta de los polvos que me echaron.

Aún faltaban doscientos km y viajaban despacio esperando juntar más ganas o semen.

A la media hora uno me dijo ponte en posición que te cojo. Me puse en cuatro en la cucheta y parado en el asiento me la enterró obscenamente.

Que divino!!! – Grité – Y me dispuse a sentir todo ese polvo.

Me cogió lentamente. Entraba muy adentro y allí quedaba un rato empujando y revolviéndome, luego otra vez para atrás y otra vez me la enterraba toda hasta el final y quedaba empujando con fuerza.

Demoró en acabar, pero cuando lo hizo gritó como loco me abrió el culo con las dos manos y se metió lo más profundo que pudo y allí me depositó todo su semen. Yo sentía esa cosa espesa que me abría e hinchaba un poquito más con cada estertor que tenía. Me dio ganas de comerla.

Cuando la sacó le dije – Después me das en la boca. Si?

– En un rato más te empacharé de leche – Dijo

– Si viviéramos juntos la tendría dentro de mi boca toda la noche y todas las noches para no desperdiciar ni una gota. Le dije

Se rió.

Aprovechando, el otro dijo

– Ya que tienes ganas toma, chupa – Y me zampó su pijota a la boca y yo la chupé como desesperado mientras lo pajeaba buscándole el semen.

Le dio tal “pataleta” cuando acabó que se me escapó por un segundo de la boca y me chorreó todo el cuerpo con un surtidor inmenso. Rápidamente me la volví a la boca con un gemido de desesperación. No me iba a perder esa acabada! Me llenó la boca, saboree un rato y la tragué. Después le limpié la cabezota con mi lengua y le comí todos los restos de leche y aún le salieron un par de grandes gotas que también me comí.

Al rato le dije al que conducía – Y vos? No tienes ganas de acabar? – Yo quiero comer más semen – Dije

– SI – Dijo.

– Te la chupo mientras manejas?

– Dale! – Dijo

– Pero no vayas a chocar eh?

– NO. NO – Dale, cómeme la leche!

Me metí debajo del tablero y en la desesperación por chuparlo por poco le arranco el pantalón, hasta que su pija saltó como resorte salpicando líquido preseminal. No demoré en comérsela y pajearlo buscando su leche.

Por un rato largo me llenó la boca con el líquido que sale antes de acabar. Se quejaba y manejaba. Para mi no existía nada mas que esa rica, gorda y jugosa cosa que tenía en la boca, solo chupaba y chupaba ansiando su semen. Le palpitaba constantemente y largaba un juguito riquísimo.

A los minutos de le hinchó monstruosamente, grito y largo muchísimo líquido muy espeso y salado, tanto que no logre tragarlo todo y puse las dos manos en bandeja debajo para juntarlo y comérmelo después de que deje de acabar.

No quise tragar su último chorro, lo quería juntar con lo que tenía en las manos que era mucho. Al final le pegué un fuerte chupón para sacarle todo resto y lo que tenía en las manos me lo puse en la boca. Era tanta que casi no podía contenerla. Hice gárgaras hasta que se espesó como manteca. La mastiqué y la fui tragando despacito, esperando que otro quisiera acabarme en la boca.

– Ahora por un rato largo nadie va a tener mas leche no? Les pregunté

– Media hora – Dijo uno.

En eso pasamos por una gasolinera y vimos los 15 que me habían cogido y llenado la boca antes.

– Tomamos una cerveza? Pregunté

– Lo que quieres es comerles la leche a todos esos no? – Dijo uno

– Siiii! – Le dije

Dobló haciendo señales de luces para que no se fueran. Se acercó y dijo:

– Alguien quiere donar leche para este que está desesperado por chuparla? – Les dijo

– Siii! – Dijeron

– Bueno, estaciono y vengan así no pierden tiempo, se las chupa acá.

– Yo quiero coger – Dijo uno

– Bueno veni – Le dije.

Me acosté en el asiendo poniendo la boca cerca de la puerta, igual que la otra vez y me trepó y me clavó el que quería coger.

Y mientras este me cogía, los otros se organizaron y para que nadie note nada y de a uno subían los peldaños y me daban de mamar con la puerta entornada.

Yo desesperado por leche lo agarré al primero y me lo metí hasta la garganta apretándolo como loco contra mi cara.

– Que ganas tiene!! Dijo uno

Yo seguí chupando y chupando

– Acaba! Acaba! – Le decía- Quiero leche! Mucha leche!

La verdad que estaba recontra caliente y quería tragar la leche de todo el mundo.

– Ahhhhhhh! – dije cuando comenzó a mojarse – Dame! Dame!

Y se endureció y acabó un montón de semen

Ahogado en leche les dije – Más! Más!! -Mientras se me escapaba semen por los labios.

– Somos quince – Dijo otro – Te vamos a llenar de leche.

Ni lo escuche, gozando con todo ese bombeo en la boca.

Se vació y en seguida me la metió otro al que también lo chupé como desesperado.

Dame! Dame! Acaba ya! – Gritaba yo – Quería sentir cuando las pijas bombeaban leche en mi boca. Y chupaba como enajenado.

Al tragarme toda la acabada del quinto sentí hinchazón en el estómago y todavía faltaban diez más y acababan mucha leche junta! – Pero yo quería más y les seguí pidiendo.

Acababa uno y ya entraba otro en mi boca. Me chorreaba semen por todo el cuerpo.

La escalerita estaba toda mojada.

Faltaban 5 y yo aún quería comer más. Espero calmarme un poco cuando me de su leche el último, porque sino, no se que haría…

A veces me arrepiento de todas las vergas que no me perdí de chupar antes porque no me gustaba. Que tonto!

Ya era tarde y me faltaba tragar 3 acabadas.

Mis amigos parecían impacientes. Pero uno de ellos me subió y me cogió mientras me comía la acabada del último.

Después de este polvo y de haber tragado la última acabada seguimos viaje, no sin antes de que todos me dieran su número de teléfono y yo el mío. Pasaban por mi Ciudad todas las semanas y me dijeron que apenas estuvieran llegando me llamarían. Yo ya soñaba con la panzada de semen que me daría en el futuro, todas las semanas y quizás todos los días.

Llegamos a destino, yo creo que todos agotados de sexo.

Pero aún así le hice dos pajas más al que manejaba y le comí dos acabadas.

Que divino es cuando se acaban en mi boca! Siento todo ese bombear y me corro sin tocarme

Después, recordando detalles, me dije que había sido un viaje orgiástico. En cuestión de horas me inyectaron tanto semen como todo el que había recibido en mi vida. Sin mucha precisión creo que me introdujeron más de 5 litros.

Estuve dos días y dos noches drenando leche por la cola y mi piel olió a semen por casi tres días. Me tenía que bañar a cada rato ya que la transpiración me delataba a tal punto que cuando pasaba cerca de algún perro, este me olfateaba con insistencia y algunos me saltaban como para cogerme.

Lucio

nuevolucio@Hotmail.com

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