Relato porno Mi amiga Adela xxx

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Mi amiga Adela

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Ajustar texto: + - Publicado el 10/08/2013, por: Anonimo

Estupendas nalgas,  torso delgado y lindo pero sin senos. Ese cuerpo se adivinaba con la ropa puesta, ahora que la botella la señalo y ya sin ropa todos confirmamos el cuerpazo que Adela tenía. La ultima prenda que se quito fue su pequeño calzón. La botella termino señalando también a Adriana, ella se quito al final el sostén de unos hermosisimos senos morenos, con pezones color chocolate, como gamitas de dulce. Esas bellezas de senos no eran iguales entre si, el izquierdo era aun mejor. Y el resto del cuerpo no se quedaba atrás, preciosas piernas y trasero también. Adela y Adriana eran super mujeres. A las otras 3 chicas que también jugaban el juego de la botella y que también quedaron desnudas, no vale la pena mencionarlas. Los hombres eramos solo 3, la botella me señalo mas veces y fui el primero en quedar desnudo. No me molesto, tengo un pene muy lindo y lo exhibo sin pena.   Adriana era mi amante. Hemos cogimos tanto, de tantas maneras y tan rico que jamas me cansare de recordarlo. Adela era mi mejor amiga y amante de mi amigo Israel. La gente se fue yendo de la reunión. Nadie cogió con nadie, solo algunos cachondeos  y mucha camaradería. Solo quedamos. Adela con Israel y Adriana conmigo. Estábamos en mi habitación. El ambiente sexual que se respiraba era enorme. Nosotros ocupamos la cama y Adela e Israel un sillón del otro lado de la habitación.  El sexo frenético no tardo en aparecer. Las chicas gemían riquísimo y cada vez mas fuerte, era como una competencia de gemidos, mas bien un concierto de gemidos, orgasmos escandalosos y coordinados, después tranquilidad. Era tarde Adriana tubo que irse, se puso las únicas 3 prendas que llevaba. vestido, sostén y huaraches. Subió a su auto y se marcho. Estábamos en mi casa, en mi habitación, yo no me podía ir. Adela e Israel se quedaron a dormir, Se acomodaron en el sillón y yo en mi cama. Hacia calor y me incorpore para quitarme la playera. Sin querer hacerlo vi la imagen mas erótica de mi vida. Ahi estaba Israel recostado en el sillón, con la cabeza echada hacia atrás, disfrutando una soberana mamada de verga que le estaba dando Adela. Los dos, con preciosos cuerpos pálidos y desnudos que brillaban por la luz que entraba por la ventana, Israel tenia un pene regular, nada llamativo, pero ahora que estaba erecto, era el pene de un guerrero. Enorme, rosado, grueso y muy terso. De rodillas en el piso, con el culo al aire en dirección hacia mí, Adela mostraba involuntariamente toda su gloriosa zona púbica, sus enormes y preciosas nalgas se movían al ritmo de los movimientos de su cuerpo al tratar de complacer a Israel. Se levanta y se acomoda sobre las piernas de su amante, se mete ese pitote de un solo golpe, su cuerpo vibra, se contornea y se mueve con furia, gruñendo y gimiendo como animal, sin importarle que yo la pueda escuchar. Mi ritmo cardíaco se acelero tremendo. Mi pene durísimo se salio de mis calzones, me urgía una masturbación, lo hice y eyacule en dirección a ella. Imaginando que el semen caía en su glorioso cuerpo. Israel la volteo, se la cogió tan duro que parecía que la quería asesinar en cada envestida, por lo visto tubo un orgasmo mas que satisfactorio. Adela es el sueño de cualquier hombre caliente. Cierta vez peleo con Israel y fue a mi casa para hablar sobre ello. Platicamos, leímos poesía y bebimos tequila. Y ya ebrios y a altas horas de la noche, nos dormimos amistosamente en mi cama. En la madrugada desperté torpemente para ir al baño. Me sorprendí gratamente con mi mano en su nalga derecha, sonreí y fui a orinar, pero  no me salia nada, mi pene estaba durisimo. Necesitaba cogerme a mi amiga. Regrese a la cama e hice lo que muchas veces soñé, tocar ese cuerpo lleno de curvas. Adela estaba perdida, noqueada, no respondía. ¡Que diablos! Puse mi pene entre sus enormes y suaves nalgas. Me vine sobre ellas y después de unos minutos pude orinar. Ahora que escribo esto, pienso que pude abrir sus nalgas y hundirle el pene en esa pequeña vagina. Pero realmente no me arrepiento de lo que paso, ya que continuamos siendo grandes amigos.

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