Relato porno Enamorada de la pija de me hijastro xxx

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Enamorada de la pija de me hijastro

Categoría: Incesto Comentarios: 2 Visto: 37668 veces

Ajustar texto: + - Publicado el 22/09/2016, por: Anonimo

La historia que voy a contar comenzó no hace mucho tiempo y me tiene preocupada.

Me llamo Cecilia, tengo 29 años de edad y desde hace 4 años estoy casada con un hombre divorciado de 41 años.

Me considero una mujer atractiva y sexualmente muy activa

Mi marido no me conoce tal cual soy porque es algo muy íntimo, pero soy muy morbosa como creo que todos los que entramos a este tipo de web.

A los dos años de casados el hijo de mi esposo, de 16 años, luego de que su madre también se casara vino a vivir con nosotros. Un muchacho muy retraído y tímido, además de que físicamente es muy menudo. Durante los primero meses casi que no me hablaba y pasaba mucho tiempo en su dormitorio, solo salía para ir al colegio en la mañana, para comer o ir al baño. Mi marido sale a trabajar a las 9 de la mañana y hasta las 19 no regresa. En los hechos era la madrastra del muchacho y en cierto modo me preocupaba tanto como al padre su situación y de apoco intente acercarme a él pero fue inútil. Cuando cumplió los 18 años todo seguía prácticamente igual con él. Sin planearlo empecé a espiarlo ya que me intrigaba que hacia todo el día en su dormitorio. Resulta que el muchacho tímido como era de esperar pasaba mucho tiempo en la computadora viendo porno y masturbándose 3 o 4 veces por día. Eso activo mi morbo que siempre está latente. Pero fue más por diversión que por otra cosa que empecé a vestirme más provocaría y esperar su reacción.

Cuando llegaba del gimnasio me quedaba un rato con la ropa que traía y caminaba por la casa vestida en shorts ajustados. En muy poco tiempo comencé a notar su mirada y también me empezó a hablar más, a tal punto que hasta me ayudó en algunas ocasiones con las tareas de la casa. Mi marido notó también el cambio, pero obviamente no le conté cual era el motivo.

Seguí con la misma práctica y su interés cada vez era mayor. Una mañana me levanté muy cachonda y quería divertirme un poco. Me coloqué un vaquero bien ajustado de zapatos altos, cuando llego del colegio y me vió así fue algo muy evidente su reacción, a los pocos minutos se fue al baño a masturbarse, mientras yo, me reía escuchando detrás de la puerta.

Estuve todo el día vestida así hasta la hora de ir al gimnasio cuando me puse una calza roja que hasta a mí me excitaba. Hacía poco me la había comprado y haciéndome la inocente le pedí a la victima que me cortara le etiqueta porque me molestaba, me fui y así lo dejé para que se descargara solo.

Habrá pasado una semana cuando lo llamaba y no venía por lo que supuse estaría viendo porno en su dormitorio. Sigilosamente me dirijo hacia la puerta de su dormitorio y escuché que estaba allí. Quise sorprenderlo y ver que miraba, así que golpeé la puerta e inmediatamente la abrí. Para mi sorpresa las fotos que estaba viendo en la computadora eran mías… unas intimas que mi marido me había sacado. El inmediatamente cerro la ventana de la compu y yo hice como que no me di cuenta de quien eran las fotos. Pero le dije, “ aah asi que mirando porno ?!. Él se quedó casi destruido de vergüenza sin decir una palabra. Pero yo le dije “quedate tranquilo que esto queda entre nosotros… a mí también me gustaba ver de vez en cuando”.

Salí del dormitorio debo confesar que algo excitada y pensando cómo había obtenido esas fotos, aunque no era muy difícil ya que mi marido es muy descuidado con esas cosas.

Pasé todo el resto del día pensando en eso y me excitaba pensar que mi hijastro se masturbaba mirando mis fotos, jaja por favor era de no creer.

A la noche cuando fuimos a la cama con mi marido yo estaba a mil por todo lo anterior. Para sorpresa de mi marido lo cogi como nunca y en voz alta, no me contuve con los gemidos y gritos fuertes para que mi hijastro en la habitación contigua me escuchara. Yo acabe tres veces y supongo que mi hijastro al menos una porque luego de nosotros terminar enseguida lo escucho ir al baño.

Paso poco tiempo más y mi hijastro por una afección en la garganta tiene que hacer reposo en cama por unos días.

Voy a su dormitorio a ver como seguía y cuando entro a su dormitorio se sorprendió, me senté junto a su cama y en tono de broma le dije “ tranquilo muchacho estas mirando porno o te estas masturbando de nuevo?” de inmediato los dos nos reímos de la situación. Pero al cambiar mi mirada veo una gran protuberancia bajo las sabanas. Casi sin pensarlo levanto las sabanas y veo una pija descomunal. Créanme que nunca podría haber imaginado que ese pendejito menudito de 45 kg tuviera una pija de ese tamaño, tan grande y cabezona con ese olorcito a pija tan rico. Cegada por ese pijon e invadida de excitación la tomé con mis dos manos y aun así sobraba pija. Comencé a pajearla luego la lleve a mi boca y comencé a chupar y lamerla así como a sus huevos mientras podía escuchar sus quejidos de excitación. Chupe y chupe esa pija descomunal cuando de pronto explota dentro de mi boca al tiempo que el muchacho balbuceaba mi nombre. No paraba de salir leche caliente y me la tomé toda con el mayor gusto y placer.

Fueron no más de 10 minutos pero fue algo riquísimo lo que pasó, lo más excitante que me ha pasado hasta el día de hoy. Me fui del dormitorio y no hablamos del tema hasta el otro día, cuando le dije que por favor guardara el secreto para toda su vida que me perdonara, que yo quería mucho a su padre y que no quería hacerle nada que lo lastimara. El no dijo ni una sola palabra y así quedaron las cosas. Lo cierto es que jamás imaginé que ese chico pudiera tener una pija así o incluso que existiera una pija que me excitara de esa forma.

Luego de ese día paso todo el tiempo recordando ese ese momento y me masturbo en mi cuarto pensando en esa pija hermosa. Necesito tenerla dentro de mí, necesito sentir que ese pedazo de carne, lleno de venas, entre en mi concha dándome placer extremo y llenando mi interior de leche que apague el fuego que siento por dentro.

El muchacho entendió lo que hablamos y evita mis miradas creo que al punto de ponerlo incómodo.

Cada vez que lo veo caminado por la casa no puedo evitar pensar que dentro de sus pantalones lleva una guacha descomunal colgando. A la que si me diera otra oportunidad la besaría y amaría para toda la vida.

Hoy no me provoca nada estar con mi marido. Creo estar enamora de forma enferma de la pija de su hijo y ya casi no aguanto más lo que vivo por dentro.

 

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